viernes, 27 de julio de 2018

El lado romántico del pene

Ámalo, aprécialo, agradécele!

¡¿Quién se hubiera imaginado que el pene pudiera tener un lado romántico, verdad?! muchos de nosotros conocemos la cualidad del pene como vigoroso, activo e incluso agresivo. Sin embargo, cuando nos adentramos en las profundidades del Tantra, y en las confesiones poco publicadas, nos encontramos con que el pene también tiene "sentimientos". 

Una preocupación recurrente en hombres es la falta de erección al momento de un acto sexual inmediatamente después de terminar una relación. ¿Te ha pasado? Al finalizar una relación de pareja sales al mundo como soltero, listo y dispuesto a seguir conociendo amantes potenciales, a seguir experimentando la sexualidad como lo hacías antes de haberte puesto en pareja.


Sin embargo, en el momento crucial, encuentras que tu miembro se niega a erigirse para disfrutar de la única manera que conoces. Si éste es tu caso, te voy a decir algo: aunque creas que tu pene es algo separado de ti mismo, no hay separación real entre tu cuerpo, tus sentimientos, tu corazón y por ende, tu pene. 


En una sociedad como la que vivimos actualmente, en donde todo tiene que ser rápido, eficiente y productivo, en donde se está más en la cabeza que en el corazón, inconscientemente llegamos a creer que podemos manejar nuestro cuerpo como si fuera una máquina; lo sometemos a los deseos del día y hasta dejamos de lado nuestro sentir con tal de lograrlo!

Ahora bien, la mente querrá lo que querrá pero el cuerpo físico está compuesto por una naturaleza muchísimo más sutil y sabia, conectada a su vez con una naturaleza mucho mayor, aquella de la que somos parte  (sea que nos demos cuenta de ello o no). Si aprendemos a escucharlo, no forzaremos una situación ni haremos nada que vaya en contra de lo saludable, natural o/y espontáneo. 

Como parte del cuerpo, el pene tiene sus tiempos. Si la relación que has vivido ha sido profunda, si ha habido conexión (aunque no hayan llegado a ser pareja), si ha habido amor, si esa persona ha dejado una huella en ti, entonces tu pene probablemente ha quedado ligado a esa experiencia. 

Cuando recibo consultas sobre este tema, noto la extrema exigencia que los hombres tienen para consigo mismos, desesperados por una erección sin importar qué y con terror a dejar de ser "funcionales". Pero lo cierto, es que lejos de ser tan sólo funcionales nuestros cuerpos son naturaleza, y como tal tienen sus Ciclos de "invierno" y de "verano", de actividad y de reposo, de pasión y de descanso, de dureza y de sensibilidad, incluso a veces de desapego y otras, de emocionalidad. 

El pene es el centro de tu amor propio; es el lugar en donde te sientes amado, querido, apreciado. Si lo dejas de lado, si dejas de escucharlo, de hacerle caso, entonces no va a acompañarte, porque eso significa que no lo estás teniendo en cuenta; muy por el contrario, se revelará y se echará a descansar, hasta que aparezca alguien que sí lo ame, y ahí se erigirá en su poder, como un fuerte mástil, emponderado, jugoso, armonioso. 

El pene es más romántico de lo que parece, suelo decir a los hombres que vienen a mí con este tipo de consultas. Parece mentira, no? pero no lo es. Medita sobre ésto y simplemente te darás cuenta de esta sutil verdad. En lo profundo de sí mismo, se encuentra el deseo de ser amado, querido y apreciado. 



Ejercicio: 

En posición cómoda (puede ser sentado con  piernas cruzadas o acostado) lleva ambas manos a tu pene. Cierra los ojos, ponte una música que te ayude a centrarte si quieres, y lleva la mirada a tu interior.

La boca levemente abierta ayudará a relajar la mandíbula y a abrir la garganta como si fuera una válvula para que el aire circule libremente entre la cabeza y el pecho. Centra tu atención en tu pene y siente su energía. Quizás percibas calor; quizás aparezca en tu mente un color. Como sea, deja que se comunique contigo a través de imágenes sensoriales. 

Luego, comienza a hablarle. Antes que nada, agradécele por estar ahí contigo, por acompañarte todos estos años; después, cuéntale lo que te preocupa con actitud de humildad, cuéntale tus miedos; pregúntale por qué está actuando de esa forma (y la respuesta aparecerá enseguida en tu mente, estate atento!); pregúntale qué puedes hacer para remediarlo, para ayudarlo a sanar (algo concreto y sencillo de hacer). 

Antes de finalizar, agradécele por este momento; por toda ésta información y sabiduría. Si quieres, háblale de lo que esperas de él, pídele que te acompañe la próxima vez con una erección, y dile que tú también lo vas a acompañar con tu amor y con tu respeto. Y, voilà! Magia.