jueves, 18 de enero de 2018

Materialismo & Espiritualidad (PARTE 1)

Te encuentras dividido?! 

Hay personas que están completamente volcadas al "mundo material": conseguir un buen trabajo (con "buen" quiero decir mayor posibilidad de ganar más dinero), progresar económicamente, comprar ropa constantemente, la más nueva y última tecnología, la casa más grande (con mayor cantidad de terreno, pileta y jardín), la camioneta último modelo, el chiche más preciado y único, las fiestas y el reconocimiento VIP*. Todo ésto en una constante competencia con los demás ya que suelen creer que no hay suficiente para todos y que para ganar hay que pasar por encima otros. Además, si todos tuvieran lo mismo que ellos, perderían poder.

Por otra parte hay otro tipo de personas que cansadas de las frustraciones e insatisfacciones del mundo materialista, de pronto encuentran otras formas en el "mundo espiritual": deciden rechazar todo lo que socialmente la materialidad implica: una casa cómoda, un auto, un trabajo "normal", ropa nueva, dinero... etc

Se vuelcan hacia disciplinas como el yoga, actividades esotéricas, terapias que trabajan con energías sutiles (y que aparentemente son más valiosas dado que trabajan con el espíritu humano, la bondad y la compasión, la sanación y el amor) muchas veces, en la más impráctica austeridad: muy poco dinero, ropa vieja y rota, quizás hasta dejan de utilizar el agua caliente o/y teniendo un departamento se van a vivir a carpas en el bosque y si es que conservan un trabajo "normal" lo desvalorizan por su carácter "material", etc. Pero lo más importante es que en el lenguaje se diferencian de los demás criticando y desvalorizando a quienes les cobran por servicios o a quienes deciden vivir en ese otro mundo. 

A partir de aquí, la vida de estas personas se escinde en dos: por un lado tenemos el "mundo material" y por el otro "el mundo espiritual".  El primero se encuentra cargado de despersonalización ya que nada es particular mas todo es puesto en una misma bolsa; todos iguales, sin matices ni inquietudes propias (sin sentido tampoco!), trabajando para un otro (el que sea) y no para/por nosotros mismos; dando lo mínimo, debido a que creemos que no hará la diferencia que realicemos nuestra tarea o que la dejemos de hacer. Al mismo tiempo, se nos pide que trabajemos como máquinas exigiéndonos eficiencia, rapidez, y ningún cambio: ni físico-biológico ni emocional-espiritual; simplemente seguir funcionando.

Decimos que necesitamos de ese dinero para poder vivir pero en realidad mas bien lo necesitamos para poder seguir comprando, pagando, alimentando esa rueda interminable de insatisfacción espiritual, porque convengamos, no somos máquinas, no vinimos para satisfacer las necesidades de los demás en una tarea sin-sentido y definitivamente no vinimos para apagar nuestros sentimientos y junto con ellos nuestras cualidades únicas. Eso dista mucho de Ser Humano y de vivir

Aparentemente el otro mundo, el "espiritual", brinda todas estas imágenes de un lugar mejor, de expectativas doradas, de ángeles y colores, de sueños de vidas pasadas, de un futuro en que el humano es más amoroso y solidario. Entre estas dos opciones creo que es evidente porqué algunos eligen el atractivo de esta segunda opción! 

Sin embargo, en el momento en que estas terapias no nos estén ayudando a integrar todos los aspectos de nuestro ser, ésto se vuelve una ilusión, una fantasía, y no algo real. Así es como se generan muchas contradicciones, en las que me identifico como "espiritual" y ascético pero en el instante en que una situación se me complica ya sea en mis relaciones personales/familiares o ya sea que el lugar en donde me muevo no se maneje igual que yo (por lo tanto lo juzgo ya que es la única forma de seguir sosteniendo mi postura) toda mi estructura sobre la bondad y la compasión se cae a pedazos; entro en un conflicto mental de sufrimiento y contracción...